Se escribe con todo el cuerpo, con toda la pasión…



Hace ya cuatro años me encontraba dejando a una amiga muy querida en su vuelo de regreso del DF a Quito y habiéndolo dejado en el aeropuerto me encontraba frente a mi necesidad ya hecha realidad de conocer y caminar sola por esa ciudad, quería sentirla mía o quizá y más ciertamente entender porque desde el instante en que llegue me había sentido parte de ella.

Quería leer su historia, caminar sus calles, hablar con su gente, allí no sirvió el miedo que azuzaba mi mente, ni la soledad palpable frente a mí, solo había un reencuentro porque aún ahora años después siento que eso fue un reencuentro conmigo misma que vio reactivado en el paisaje, la multitud de colores y la expresividad de su gente todos mis anhelos y sueños infantiles, sueños de alebrijes desconocidos, de calacas amigables y de una cercanía que siempre celebro  lo inusitado y extraño.

Y camine por sus calles, me perdí en sus peceras y viví en sus librerías, allí encontré a las talladoras de palabras,  y tal y como me ha pasado siempre con los libros me sentí elegida por ellas, sentí el llamado y es que fuera de los anhelos infantiles  lo que suele desarrollarse y en mi caso con todo éxito, son toda una serie de miedos y de inseguridades que lo alejan a uno mismo y me alejaron a mí de ir tras otro tipo de expresiones creativas.

Pero rara vez escribo y solo hace unos meses que conocí a una talladora de palabras, aunque no sé si ella se llama a sí mismo de esa manera,  es que decidí no solo escribir sino hacerlo y publicarlo a través de las mágicas fuentes inagotables del web 2.0. No sé si lo que escribo sirva para otra persona, lo que sí sé es que me sirve para exorcizar los miedos, para recrear a mis seres almados y para ponerle alma y corazón a mis sueños.

Siempre he creído aunque nunca tan frontalmente como ahora que nuestras realidades son esos sueños que nos atrevemos a pensar, decir, escribir y sobre todo aquellos en los que creemos con algo más importante que el ser racional; no sé trata de que ahora esté libre de mis miedos, se trata en realidad de  que cada vez más a menudo me los encuentro frente a mí y en su confrontación  o en la huida veo mis temores, inseguridad y falta de confianza que no existía en mi niñez y que se creó sin querer o por no querer ver más allá de un acto único perdido en mi pasado.

Y por cierto no he vuelto al DF, aunque lo extraño un poco más cada día, he hecho muchas otras cosas en cambio, cosas buenas, cosas no tan buenas, me he equivocado, lo he notado, he crecido o en mi caso madurado con ello y sobretodo cada día me enfrento a una cantidad enorme de gracias que dar por los seres almados, por los presentes  y por las pequeñas cosas que como me decía alguien muy amado hace poco…hacen que después de tantos años podamos recordar conjuntamente que ya no somos los mismos

Y siguiendo con las talladoras solo puedo decir que la escritura  en las mujeres es la expresión de sueños, pensamientos, sentimientos, saberes  e intenciones  que engendra Seres Almados que pueden destruir/ construir/ transformar y ahora más que nunca renovar  al mundo…

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